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Comunidad CEUNI
Adolfo Martínez Sánchez.
Vicerrector del Sistema CEUNI
Presenta para toda la comunidad el compendio de las modificaciones de la lengua 2010
¿QUÉ ES POESÍA?
A José Suárez Donoso
Por: Adolfo Martínez Sánchez
Voy a asomarme a ese santuario de la belleza, de puntillas, para hacer el menor ruido posible y no espantar a las diosas inspiradoras ni a ti, amigo lector.
Poesía es casi todo: esa sonrisa dulce del niño cuando ve el rostro embriagado de amor de la mamá. La rosa abriendo sus pétalos para absorber el rocío de la mañana y las caricias de la brisa en un atardecer multicolor. La majestuosidad de la montaña erguida hacia el cielo, a veces coronada de blanca nieve, en rara mezcla de cenizas exteriores y fuego interno, que abruma el pensamiento humano. El trabajo duro del labriego para arrancar frutos a la madre tierra.
El esfuerzo titánico del pescador, luchando con las olas del mar para que un delicioso pescado adorne nuestras mesas. Es poesía épica; pero al fin y al cabo, también poesía
El diálogo, sin palabras, de una pareja en el recodo del camino contemplando la puesta de sol, silencioso, como un alma en paz. La armonía envolvente de una catedral: ilusiones infinitas de piedra transformada en oración por manos cinceladoras que legaron al mundo su mensaje eterno, como el amor. Ese rincón obscuro de cualquier ciudad al que acuden hombres y mujeres para aislarse del infernal ruido de los motores, en torno a una rústica mesa, que tienen siempre como novia invitada, la palabra. La noche ha envuelto la ciudad con su capa negra y en el espíritu sediento de armonía aflora sus inquietudes; y eso es poesía. Así nació el poeta, desde Grecia hasta nuestro días; admirando la belleza esculpió la piedra, plasmó en el lienzo los colores, dio rienda suelta a sus sentimientos y buscó la huidiza palabra para sentarla junto a otras, cual grandiosa orquesta, que acaricia nuestra existencia.
Así nació el poeta José Suárez Donoso, almacén infinito de experiencias múltiples de tanto andar por el mundo. Un buen día, un afortunado día, en el remanso sosegado de una madurez conquistada, el volcán, su volcán, abrió el cráter de las esencias más íntimas y se deslizaron, suaves, las palabras, por la tímida pluma hasta las hojas de sus libros, para cantar a Puebla y los poblanos, a la mariposa que duerme y sueña; al perro callejero; sentimientos dormidos; pero no muertos. Y ¡cómo no! al amigo. Y así, en sueño infinito, se nos fue a escribir eterno verso.